Ya hemos visto cómo se obtiene cómo se fabrican el papel y el cartón. Pero… ¿Y cómo se recicla?
El proceso de reciclaje de ambos productos, tanto papel como cartón, es muy similar.
El cartón y el papel están compuestos por fibras de celulosa, la cual se puede reutilizar hasta seis veces, aunque siempre teniendo en cuenta que con cada proceso de reciclaje, la fibra irá perdiendo consistencia y calidad, pues las fibras se van reduciendo de tamaño y deshaciendo.
¿Cómo comienza el proceso de reciclaje?
Aquí es importante señalar que todo el proceso comienza por el paso más importante:
¿Cuál puede ser ese paso?
Desde los ciudadanos particulares hasta en las empresas, las industrias, los comercios, las administraciones, etc. Debemos depositar los cartones y papeles en los contenedores correspondientes para que sean recogidos y llevados a las plantas de reciclaje.
Y una vez el cartón y el papel es trasladado a las plantas de reciclaje, empieza el proceso de transformación.
El primer paso seleccionar aquellos materiales que son adecuados para el reciclaje. Se verifica la viabilidad de cada uno para ser sometido al proceso de reciclaje y esto se debe hacer porque a veces, en los contenedores no siempre se depositan sólo los materiales para reciclaje y también se tiran otro tipo de residuos, como plásticos.
Una vez seleccionado el material adecuado para el reciclaje, el siguiente paso consiste en retirar los elementos que no estén formados por fibras de celulosa, tales como grapas, plásticos, etc. Además, el material se somete a tratamientos con burbujas de aire para eliminar la tinta presente en el papel.
Este material obtenido ya puro y limpio va a ser triturado y se va a formar una pasta, que posteriormente se pasa al proceso de separar las fibras según diferentes densidades que presenten, mediante una centrifugación. Las fibras que son excesivamente pequeñas ya no se podrán utilizar más, o se destinan a otros fines.
En algunos casos, esta pasta se va a someter nuevamente al proceso de blanqueamiento con peróxido de hidrógeno. En otros casos queda con el color ligeramente marrón o beige, y este simple hecho de no hacer el blanqueamiento disminuye el coste ambiental.
La fibra que se obtiene de este proceso es la llamada “fibra reciclada”, que se diferencia de la “fibra virgen” obtenida directamente de la madera de los árboles. En realidad, es la misma fibra de celulosa, pero algo desgastada por el(los) proceso(s) de reciclaje. Pero la composición química es la misma, la calidad del papel que se obtiene es la misma
Esta fibra reciclada puede ahora ser reutilizada en la fabricación de papel, reduciendo la tala de más árboles. ¿No es maravilloso?
A veces, para producir papel reciclado a partir de esta fibra reutilizado, se puede presentar el problema de tener una fibra de menor calidad, o en menor cantidad. Este problema, de la pérdida de calidad de la fibra de celulosa por los procesos sucesivos de reciclaje por los que ha pasado, se soluciona añadiendo un porcentaje de fibra virgen en la elaboración de papel reciclado.
Esto permite que el papel mantenga la calidad original.
Así que a mayor cantidad de papel y cartón reciclado, menos pasta virgen se requerirá, y menos árboles serán talados.
Y después de ese proceso de blanqueamiento de la pasta de celulosa (no todo el papel reciclado se somete a blanqueamiento y es preferible elegir papel reciclado beis que no ha sido blanqueado), el proceso de reciclaje es igual que el de fabricación, y la pasta de celulosa pasaría por el prensado y corte, igual que cuando se produce papel y cartón por primera vez.
Como resultado del reciclaje del papel y cartón no se estará fabricando papel nuevo con materia prima nueva, pero se está fabricando papel como si fuera nuevo, con calidad semejante a uno nuevo, y que además tiene ese valor añadido que tiene un coste medioambiental menor.
Para que todo este proceso tenga realmente un impacto positivo en el medioambiente, es importante que nos habituemos a depositar el papel y el cartón que ya no vamos a utilizar más en los contenedores adecuados para el reciclaje de estos materiales.
Es un gesto cotidiano muy sencillo, que no nos cuesta nada pero que puede ser muy significativo para ayudar a cuidar el medio ambiente y dejar un futuro mejor a las siguientes generaciones.
¿No crees que merece la pena?
En la siguiente lección te doy más motivos para reciclar el papel y el cartón.