¿Cómo identifico mi tipo de piel?
Como ya te comentaba en la primera lección, nuestro tipo de piel va variando a medida que pasa el tiempo.
En la preadolescencia y adolescencia tiende a ser grasa y a medida que nos acercamos a la madurez la piel se va volviendo más seca.
Los diferentes tipos de piel se diferencian principalmente por producir más o menos grasa.
Esto es importante saberlo porque los cuidados de una piel grasa a los de una piel seca son diferentes y usaremos cosméticos con principios activos diferentes y tendremos rutinas diferentes.
La piel, con el tiempo, va perdiendo hidratación, tersura, la capacidad de regenerarse y mantenerse joven.
Te hablaré más sobre cosméticos luego, ahora vamos a ver qué tipos de pieles hay para que puedas identificar qué tipo de piel tienes ahora.
Tipos de pieles
Piel grasa
Este tipo de piel tiene tendencia a producir más sebo porque las glándulas sebáceas están más activas y producen más grasa.
Aunque la piel grasa suele ser más común durante la adolescencia, también puede darse en adultos.
Algunas características de este tipo de piel son:
Piel con brillos.
Poros abiertos.
Espinillas.
Granos.
Puntos negros.
Sensación grasa constante.
Tendencia al acné.
Lo bueno de este tipo de piel es que envejece más tarde y los signos del envejecimiento como arrugas tardan más en aparecer.
La grasa protege la piel y la mantiene hidratada por eso, cuando buscamos productos para cuidar la piel grasa no queremos eliminar la grasa totalmente porque sino la piel se vuelve poco a poco seca y esto puede producir con el tiempo envejecimiento prematuro, sequedad, piel poco luminosa, sensible, etc.
Entonces no debemos ser muy bruscos a la hora de tratar la piel grasa ni usar productos muy agresivos. Una rutina correcta nos ayudará a ir equilibrando la piel grasa sin necesidad de estropearla.
Cuando buscamos cosméticos para este tipo de piel, es importante que nos fijemos en que no sean comedogénicos, es decir, que no obstruyan los poros de la piel.
¿Has reconocido alguno de estos signos en tu piel?.
Piel mixta
En este tipo de piel sólo hay algunas zonas con piel grasa: la frente, la nariz y la barbilla mientras que en el resto del rostro la piel no es grasa. Es la famosa zona “T”.
La piel del resto de la cara sería piel normal.
La piel mixta se caracteriza por:
Brillos en la zona T.
Sensación grasienta en la zona T.
Poros abiertos en zona T.
Puntos negros en la zona T.
Mejillas con piel normal o seca con tendencia a la deshidratación.
¿Te suenan?.
En la rutina de cuidados de las pieles mixtas tenemos que lograr equilibrar la grasa en la zona T sin resecar la piel del resto del rostro.
Piel normal
No es una piel grasa ni seca y tampoco es sensible.
Este tipo de piel se caracteriza porque:
No es grasa ni seca.
Poros pequeños.
Firme.
Está elástica.
Es suave.
Tiene una textura tersa.
No se irrita.
Ni tiene tirantez.
No tiene irritaciones.
Lo que queremos hacer con la piel normal es mantenerla así el máximo tiempo posible.
Y aunque es una piel que va a tolerar bien prácticamente cualquier producto, debemos prestarla atención. Para ello, debemos hacernos una rutina en la que incluyamos principios activos adecuados y evitemos ingredientes o componentes demasiado agresivos.
Piel seca
En la piel seca la producción de sebo es muy reducida, por eso está deshidratada.
Características de la piel seca:
Rojeces.
Descamación.
La piel está seca.
Apagada.
Prurito.
Tirante con poca elasticidad.
Piel fina.
Es muy evidente el envejecimiento prematuro.
Tacto áspero.
Sensible al frío y los agentes externos.
Aspecto envejecido.
Este tipo de piel no retiene la suficiente humedad.
Bueno, aunque la verdad es que parece que la piel seca es casi irrecuperable, no te preocupes porque si tienes este tipo de piel verás que es una piel muy agradecida y que en cuanto empieces a tener una rutina muy sencilla pero efectiva de cuidados, verás que mejora muchísimo y que cambia a una piel con vida, hidratada y mucho más cuidada.
Te adelanto que, en cuanto a cosméticos, es preferible que este tipo de pieles eviten usar los jabones de forma habitual. Ya te contaré más en las siguientes lecciones.
Piel sensible
Este tipo de piel se caracteriza porque reacciona fácilmente ante factores externos (como el viento o el frío) y otros factores como los alimentos que se consumen o la genética.
Cómo podemos identificar una piel sensible:
Rojeces.
Irritaciones.
Tendencia a la sequedad.
Imperfecciones.
Tirantez.
Los cosméticos pueden causar reacción en esta piel.
Es una piel fina.
Tiene poros pequeños.
¿Has reconocido alguno de estos signos?.
Si crees que puedes tener un tipo de piel sensible, debes prestar especial atención a los cosméticos que usarás en tu rutina porque debes evitar los que lleven alcoholes, fragancias sintéticas, y algunos principios activos. Lo veremos en detalle en las siguientes lecciones.
Piel madura
Es una piel característica en los adultos de mediana edad en adelante, pero que puede darse en personas más jóvenes que no han llevado unos cuidados correctos.
Se caracteriza porque tiene signos muy parecidos a las pieles sensibles y a las pieles secas:
Hay deshidratación.
Envejecimiento de la piel.
Puede haber irritación.
La piel es fina.
Poco elástica.
Tiene arrugas marcadas.
Hay flacidez.
Manchas.
Tiene una capacidad de renovación celular muy limitada.
Para cuidar este tipo de pieles debemos buscar principios activos que aporten vida, luminosidad, elasticidad y mejoren la renovación de la piel.